Aquí la lista completa de mis colaboraciones en El Gráfico, del 10 de junio del 2010 a la fecha.
152. Primero lo que deje
151. Uno al día
150. Discurso
149. Dos noches y un día
148. En el baño
147. Hace varios años
146. Balmung
145. Esos celos
144. Estos días fríos y lluviosos
143. Qué es el amor
142. Chavito precoz
141. Chiquito que es el mundo
140. El país de la monarca
139. Viaje sorpresa
135. A tus pies
134. Sí, sí, te amo
133. ¿Dijiste la 509?
132. Hacer el amor
131. Una historia de esperanza
130. La noche buena con Mat
129. Lencería con moñito
128. Reuniones de fin de año
127. Promesa
126. Un sueño
125. En el camión
124. Me encanta
123. Una persona “importante”
122. Míster Equis
121. Bianca
120. Cinco consejos
119. Son sólo ofertas
118. Mi amigo Mat
117. Será entonces
116. Dulce venganza
115. Venganza
114. A pedir su Halloween
113. Atzimba
112. Querétaro Lindo
111. Lo que un día fue
110. Algo que no te he dicho
109. Me caga cuando escribes de Goliat
108. Mensajes de texto
107. Mátame suavemente
106. El vecino
105. Voyeur
104. Piedritas mágicas
103. Él se recostó primero
102. En cómodas mensualidades
101. Y nos besamos
100. ¡Viva México!
99. Troncones
98. Aficionados que viven...
97. Lugares públicos
96. El gringo
95. Dos palabras
94. La química del químico
93. De tal palo
92. Fantaseando
91. El hombre nuevo
90. Estadísticas
89. El doctor
88. Puro y mundano sexo
87. La llamada incómoda
86. Philippe
85. Mal empieza
84. Con amigos no
83. Te lo juro
82. Contrastes
81. El profe
80. Desayuno
79. Goliat
78. Amanecer contigo
77. Confidencias II
76. Confidencias I
75. Dormí sonriendo
74. Tres strikes
73. El tierno se fue
72. La marcha de las putas
71. En el tráfico
70. Hard core
69. La sesenta y nueve
68. Pácatelas
67. El Gigante
66. Elevador
65. Supongamos
64. Como a un fantasma
63. Sueño
62. ¡Qué oso!
61. Cena Pancha
60. Cinco simples reglas
59. En bicicleta
58. Allá, con ella
57. Como una alberca
56. La Purrunis
55. Hubiera
54. Hot Line
53. Reincidente
52. Servicio Militar
51. Doña Primavera
50. Propuesta indecorosa
49. Con huevos
48. Feliz cumpleaños
47. Dormir conmigo
46. Te juro que me estás confundiendo
45. El sexo expuesto
44. No te esperaba tan pronto
43. Para gozarlo
42. Te sueño
41. Soy tu fan
40. Corazón Alegre
39. San Valentín
38. Paulina
37. ¡Me van a cachar!
36. El conferencista
35. Ironías
34. Para quitar el frío
33. Un día interesante
32. Esta noche cena Pancho
31. Una cita ¡Gratis!
30. Dos mil cinco
29. Días de diciembre
28. A veces sí, se siente rico
27. En la playa II
26. En la playa
25. Paradas continuas
24. Para dormir bien
23. En la escuela
22. A los muertos en sus fosas
21. En el país de las maravillas
20. Jornada
19. Morelia
18. El españolito
17. Querétaro
16. Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
15. Suave Patria
14. Perrito
13. Buenas lenguas
12. Godzilla
11. Tres al hilo
10. Dos por negocio y una por gusto
9. Desquintando a un caramelo
8. ¡Que venga la policía!
7. Lulú Nieves
6. Entre citas
5. Crónica de un mal día
4. Abracadabra
3. Cuento de hadas
2. Waka, waka
1. Querido Diario
GIRA DE MARZO
AMIGOS: SALGO DE "GIRA": 17 DE MARZO EN TOLUCA, 18 Y 19 DE MARZO EN PUEBLA, 25 AL 27 EN GUADALAJARA.
I-SERIES
Cortesía de I-SERIES, desde el foro Divas

No suelo tener buena suerte para contactar a las Divas, así que me decido a intentarlos alrededor de medio día y en base a eso decidir el destino que tomaría en la Noche. ¡¡Increíble!! Tres de las divas más solicitadas me contestan el teléfono, ¿estaría cambiando mi suerte? ¿Los miércoles no hay “tanto movimiento”?. Me decido por Lulú Petite, altas expectativas vienen a mi mente.
Miércoles 24 de Marzo
Hotel Vilas Patriotismo
Habitación 303
Alrededor de las 8:00 p.m
Me doy una ducha antes de que ella llegue. No sé porque pero me estaba muy nervioso, probablemente era demasiada mi excitación.
Ella arriba con una relativa puntualidad, porta un vestido negro entallado a su diminuto cuerpo que al mismo tiempo es generoso en la proporción de sus curvas.
El detalle; Porta en el cuello una mascada, la cual le da un toque de sofisticada elegancia.
Su rostro es hermoso; una bella lolita de picara mirada.
Su presencia llena la habitación, se ve dueña de la situación, iniciamos la plática y yo me quedo tonto escuchándola y admirándola, ella se da cuenta del efecto que ha producido en mi decide empezar la acción, me da pequeños besos en mis brazos, hombros, cuello y labios, yo emuló sus movimientos correspondiendo con las misma caricias, parece el toma y daca de unos calenturientos adolecentes.
Las caricias suben de tono, me ayuda a despojarme de mi camisa; ella misma se quita su vestido, y generosa me muestra sus pechos los cuales venían enfundados en una lencería negra que contrasta con el tono de su piel.
Al principio, solo lamo sus pezones, los cuales se paran al sentir mi lengua; comienzo a succionar su pecho tanteando la intensidad en la cual ella más lo disfruta, encuentro el punto en que se excita; me mantengo en ese ritmo.
Bajo a su abdomen, continuo hacía su pubis, percibo el placer que siente al pasar mi lengua por sus labios vaginales en busca de su clítoris. Literalmente le hice el amor con mi boca, mi lengua la penetra, el ritmo va de suave a intenso, aprovechando lo menudo de su estatura y su poco peso comienzo a girar sus piernas sujetándola por los tobillos mientras mi lengua y labios simulan ser un consolador. La volteo y pongo en cuatro, ahora como si la estuviera penetrando en doggy style, hurgo con mi lengua en lo profundo de su cavidad, en ocasiones coqueteo con darle un beso negro.
Me retiro de repente, me recuesto sobre la cama y le pido que se monte en mi cara, ella accede me pide que baje la intensidad de mis lengüetazos ya que quiere hacerle el amor a mi cara. Su cintura se contonea y su pelvis se mueve rítmicamente sobre mí. Siento su excitación y saboreo sus jugos. Lo más excitante fue besarnos entre cambio y cambio.
Mi pene ha estado erecto todo ese rato, ahora es mi turno, lo toma entres sus manos, pone el condón e inicia a besar mi miembro, lo lame, lo engulle cambia el ritmo, siento que me recompensa por el sexo oral que yo le di primero.
Después de un rato, Se da cuenta que estoy demasiado excitado, mi respiración se entrecorta. Me monta, mete mi pene en su vagina, se contonea, se mueve de abajo arriba; ella es dueña de la situación, me hace llegar y no se detiene hasta que termina de exprimir la última gota de mi semen.
Viene la calma, continúa la plática sobre cosas y casos comunes.
Me sugiere un masaje, lo acepto con escepticismo, no soy muy adepto a ellos. Pero después de ver como prepara todo y como sus manos me relajan y me hacen llegar al cielo, estoy más que agradecido por lo que hizo por mi cuerpo.
Ha pasado una hora y algunos minutos más de nuestro encuentro; ella pasa a la regadera, se acicala un poco y queda tan perfecta como cuando llegó. Por un momento envidio al siguiente que la poseerá, me gustaría estar al menos otra hora con ella.
Nos despedimos, fue una muy buena primera vez con Lulú, espero volverla a ver, nunca he repetido, creo que con ella lo haré.
Te mando Besos; Lulú.
Miércoles 24 de Marzo
Hotel Vilas Patriotismo
Habitación 303
Alrededor de las 8:00 p.m
Me doy una ducha antes de que ella llegue. No sé porque pero me estaba muy nervioso, probablemente era demasiada mi excitación.
Ella arriba con una relativa puntualidad, porta un vestido negro entallado a su diminuto cuerpo que al mismo tiempo es generoso en la proporción de sus curvas.
El detalle; Porta en el cuello una mascada, la cual le da un toque de sofisticada elegancia.
Su rostro es hermoso; una bella lolita de picara mirada.
Su presencia llena la habitación, se ve dueña de la situación, iniciamos la plática y yo me quedo tonto escuchándola y admirándola, ella se da cuenta del efecto que ha producido en mi decide empezar la acción, me da pequeños besos en mis brazos, hombros, cuello y labios, yo emuló sus movimientos correspondiendo con las misma caricias, parece el toma y daca de unos calenturientos adolecentes.
Las caricias suben de tono, me ayuda a despojarme de mi camisa; ella misma se quita su vestido, y generosa me muestra sus pechos los cuales venían enfundados en una lencería negra que contrasta con el tono de su piel.
Al principio, solo lamo sus pezones, los cuales se paran al sentir mi lengua; comienzo a succionar su pecho tanteando la intensidad en la cual ella más lo disfruta, encuentro el punto en que se excita; me mantengo en ese ritmo.
Bajo a su abdomen, continuo hacía su pubis, percibo el placer que siente al pasar mi lengua por sus labios vaginales en busca de su clítoris. Literalmente le hice el amor con mi boca, mi lengua la penetra, el ritmo va de suave a intenso, aprovechando lo menudo de su estatura y su poco peso comienzo a girar sus piernas sujetándola por los tobillos mientras mi lengua y labios simulan ser un consolador. La volteo y pongo en cuatro, ahora como si la estuviera penetrando en doggy style, hurgo con mi lengua en lo profundo de su cavidad, en ocasiones coqueteo con darle un beso negro.
Me retiro de repente, me recuesto sobre la cama y le pido que se monte en mi cara, ella accede me pide que baje la intensidad de mis lengüetazos ya que quiere hacerle el amor a mi cara. Su cintura se contonea y su pelvis se mueve rítmicamente sobre mí. Siento su excitación y saboreo sus jugos. Lo más excitante fue besarnos entre cambio y cambio.
Mi pene ha estado erecto todo ese rato, ahora es mi turno, lo toma entres sus manos, pone el condón e inicia a besar mi miembro, lo lame, lo engulle cambia el ritmo, siento que me recompensa por el sexo oral que yo le di primero.
Después de un rato, Se da cuenta que estoy demasiado excitado, mi respiración se entrecorta. Me monta, mete mi pene en su vagina, se contonea, se mueve de abajo arriba; ella es dueña de la situación, me hace llegar y no se detiene hasta que termina de exprimir la última gota de mi semen.
Viene la calma, continúa la plática sobre cosas y casos comunes.
Me sugiere un masaje, lo acepto con escepticismo, no soy muy adepto a ellos. Pero después de ver como prepara todo y como sus manos me relajan y me hacen llegar al cielo, estoy más que agradecido por lo que hizo por mi cuerpo.
Ha pasado una hora y algunos minutos más de nuestro encuentro; ella pasa a la regadera, se acicala un poco y queda tan perfecta como cuando llegó. Por un momento envidio al siguiente que la poseerá, me gustaría estar al menos otra hora con ella.
Nos despedimos, fue una muy buena primera vez con Lulú, espero volverla a ver, nunca he repetido, creo que con ella lo haré.
Te mando Besos; Lulú.
(Y yo a ti, I-SERIES)
Cortesía del Dr. Y
Robada del foro Divas
La verdad no sé como empezar, además de que no podría aportar más de lo que ya se puede encontrar en este foro sobre Lulú Petit...pero bueno, resulta que al ver que estaría en Camotilandia, decidí llamarle el día viernes por la tarde-noche, me contesta una linda vocecita que no puedo negar me hizo imaginar tarugada y media por la expectativa de poder conocerle (pero creo que se vale ya que ella misma nos da permiso con su ya afamado slogan: "en el lugar más sexy...MIS FANTASÍAS"). Pero por más que intenté resolver mis pendientes no me fue posible y le llamé nuevamente para preguntarle si se quedaría un día más de los ya pleaneados o sí definitivamente se regresaría al D.F., desafortunadamente (en ese momento) me contestó que abandonaría tierras poblanas a primeras horas del sábado.
En fin, no me quedó otra que resignarme y ponerme a sacar los diagnósticos que tenía pendientes e imaginar lo que hubiera sucedido si la encontrara.
Ubicándonos ya en el sábado por la tarde, después de comer se me ocurre echar un vistazo a la página y veo que Lulú sigue en Camotilandia...no podía dar crédito a lo que veía...más presto que Mandrake el Mago la emoción me invade y marco para preguntarle si todavía estaba en Camotilandia, a lo que responde que sí pero que muy probablemente se iba por la tarde-noche, ya que el movimiento divístico por aquí descrito por ella misma es bajísimo en el turno matutino..no así en el nocturno.
Pedí tiempo fuera para organizar todo y tener con mi novia la excusa perfecta para poderme lanzar a verla...quedamos de que la contactaría llegando al lugar del encuentro y habiendome instalado puedo decir a continuación:
Punta Palmas
27 de Febrero
6:00 - 6:30 aproximadamente
Habitación 141
La llame para avisarle que había llegado pero no me contestó, espere unos 20 minutos y le llamé nuevamente para avisarle que ya estaba instalado, a lo que ella me respondió que en unos minutitos llegaría. La verdad fue puntual,si bien tardó 15 minutos aproximadamente.La verdad tengo que confesar que la emoción de verla y la abrumación por un pequeño bache emocional que ando pasando me tenían algo (bueno está bien muy) tenso; además de algunos otros datos curiosos que bien podria expresarse como temor a la cábala de la habitación 141...(tú sabes a qué me refiero)
Abrí la puerta y de la emoción me asomé a la puerta para recibirle pero creo que con las prisas y la emoción de verla no se percató de mi presencia y al alzar la vista la espanté...(aclaro que no soy feo ni senecto ehhh ja ja ja ja)
La saludo de beso, la invito a pasar, y confieso no doy crédito a lo que mis ojos veían, sé que hay foristas que ya la conocen y que su club de fans la ha descrito en varias reseñas, pero la verdad no es lo mismo imaginarla o verle en sus fotografías a tener a esa pequeñita mujer que postea con tanta fluidez y que entretiene a todo aquel que tiene el tiempo de leerla en el foro o en su blog.
Me aturdió su forma de vestirse, un vestido entalladito negro que resaltaba de manera grandiosa sus atributos, sus facciones tan finitas y nariz respingada, a mí en lo particular me encantó mucho.
Platicamos algunas cosas...aunque la verdad los nervios me traicionaban, pero pusimos la habitación a media luz, y una vez que recibió su "regalito" empezamos con besos, para pasar aun oral con, que en lo personal para mí estuvo...W O W... ella se quedo con una lencería que dejaba apreciar su excelsa figura, señores sin celulitis, una piel suave al tacto, unos senos firmes, una tanga negra que enmarcaba un derriere que de verdad, por lo menos para mí...valió muchísimo la pena tener por unos breves minutos.
Pasamos a otra cosa, ella arriba...pero...los nervios, malditos nervios, la emoción y pues como que la casa de campaña se caía...así que pedí nuevamente un oral, a lo que gentilmente accedió, para que una vez repetida la dosis (este último oral...que báaaarbaaaaaraaaaa estuvo huerfanito...por aquello de que no tuvo madre) volví a tenerla arriba de mí...posteriormente otra posición que fue una fantasía realizar con ella y finalizar de misionero.
Creo que es suficiente, lamento si mi redacción no es la adecuada y también pido disculpas si tal vez suene como que le echo muchas flores a Lulú...pero esa es mi opinión y mi vivencia personal, por tanto es subjetivo y no creo que sea sujeta a desestimación alguna.
Agradezco hayas sido mi second...y no lo digo por el argot boxístico, pero tú sabes bien por qué lo digo...
Prometo repetir contigo, ya sin pánico escénico, si lees esto (que seguramente así será) agradezco tu actitud y tu buena disposición...sabrás de mí nuevamente si vienes a Camotilandia, espero de corazón que esta vez te haya ido bien y te hayas quitado el sinsabor de la última vez que tuviste la oportunidad de estar por la tierra de la Talavera.
AVISO OPORTUNO
Mañana de perros

Hay días en que todo funciona maravillosamente. Me despierto a tiempo y sin sueño, me meto al agua calientita, el tráfico hasta la escuela no está especialmente nefasto y las clases no están tan aburridas que a los ojos les cueste mucho trabajo mantenerse abiertos.
Hay otros días, en cambio, en los que una sabe, desde que despierta, que no debe por nada del mundo, salirme de mis riquísimas cobijitas y enfrentarme al pinche frío. Bajo el pie (izquierdo, desde luego) y ¡zaz! Piso el plato croquetas de mi queridísimo hijo canino, ni modo, a recoger el reguero. Entro al baño y algo, no sé si el genio de la mala suerte, el puto frío de invierno o qué cosa, apagó el boiler a mitad de la noche… Nada más del nabo que en una mañana como la de hoy, ducharte bajo un chorro de agua helada, dan ganas de mentar madres, no sé a quién, pero mentarlas. Sales a la calle y no, no, no, como que la lluvia apendeja… el tráfico se pone de locos, me cae que una envejece detrás del volente y nomás no avanzas, ya cuando de plano hasta ganas me dieron de abandonar el coche a media avenida, fue cuando vi que una ñora como de cuatrocientos años ¡con andadera! Iba caminando y avanzaba por la acera más rápido que yo en el coche. Llego a la clase, partiéndome mi madre, y justo unos segundos antes de la hora… entro al salón.
Pasan diez minutos y en eso entra un güey con cara de pitufo, para avisarnos que el profe de la primera hora estaba malito y no iba a poder venir… ¡Grandísimo hijo de su recanija antecesora! Como si no supiera lo que a esas pinches horas significa unos minutos de reserva. Habría podido prender el boiler, desayunar y manejar con toda clama… Siempre me he considerado una pacifista, pero… a veces… a veces si dan ganas de patear a alguien.
Lo bueno es que ya para cuando cae la noche, me regresa el buen humor, especialmente después de estar con un cliente tan maravilloso como quien me tocó hoy. Tú sabes quién, gracias, me alegraste el día.
Pasan diez minutos y en eso entra un güey con cara de pitufo, para avisarnos que el profe de la primera hora estaba malito y no iba a poder venir… ¡Grandísimo hijo de su recanija antecesora! Como si no supiera lo que a esas pinches horas significa unos minutos de reserva. Habría podido prender el boiler, desayunar y manejar con toda clama… Siempre me he considerado una pacifista, pero… a veces… a veces si dan ganas de patear a alguien.
Lo bueno es que ya para cuando cae la noche, me regresa el buen humor, especialmente después de estar con un cliente tan maravilloso como quien me tocó hoy. Tú sabes quién, gracias, me alegraste el día.
Película con Hércules

Hace un rato, estaba acostada pensando qué escribir. Sentía cosquillitas entre las piernas y la presencia de un duendecillo disoluto animando mis fantasías, así que me dieron ganas de contar algún relato con candela, de esos que hacen que la sangre suba de temperatura y los chones hagan charco. Yo no sé qué diablos harán otros para inspirarse, pero lo que es yo, para que las musas conquisten mis corrompidas neuronas, tengo que seducir mis más bajos instintos. Ponerme zorrita. Así que abrí una botella de tinto, me serví una copa, la bebí a sorbos lentos, saqué a Hércules del tercer cajón a la derecha, me quité la ropa, prendí la tele y puse en mi DVD la película que tenía más a la mano. Se llamaba “El amigo caliente de mi hermana”.
Para no hacérselas larga (la historia, claro), es de esas películas que no se tratan de nada más que de darte el pretexto para consentir tus genitales. Empieza con una escena en donde está una niña muy guapa, acostada en un sofá y viendo la tele sola. De pronto entra un cabrón con una máscara de halloween y la chavita pega un brinco del susto. El barbaján se quita la máscara y resulta que es un amigo de la carnala de la güerita. Él se acuesta en el sillón dónde la rubia veía la tele y, mientras conversan, empieza a fajársela, así nomás, sin pedir siquiera permiso, como si sus piernas estuvieran de oferta y dando pruebas gratis. Le sobaba por aquí y por allá, mientras ella se dejaba consentir con una sonrisota de oreja a oreja (como en toda buena película porno). Supuestamente, desde luego, el bribón a quien se tiraba era a la hermana, pero como vio muy solita a la que veía la tele, pues no la dejó pa’ comadre.
A los pocos segundos, y sin que la nena opusiera la menor resistencia, las caricias se volvieron besos y las manos que se agasajaban en sus muslos terminaron quitándole los chones. En un santiamén el suertudo tiene en sus labios las jóvenes pero bien vulcanizadas tetas de la actriz. Él se las come con tanto entusiasmo, que parece decidido a volver a criarse en ellas. Unos minutos después la morrita se arrodilla y, como si buscara el fondo de sus anginas, engulle el enorme miembro del actor (quien, por cierto, la tiene muy bonita). Entre toma y toma la chavita ve a la cámara con mirada traviesa y ojitos llorosos, como retando a quien esté viéndola comerse tremendo pito. Da lengüetazos en los testículos, se lo mordizquea como si fuera un elotito tierno y luego vuelve a metérselo completo a los labios. La cámara se mantiene fija por un rato en el movimiento frenético del pescuezo de la muchacha, que clava sus uñas en los glúteos del complacido galán. De rodillas, a ella se le ve un cuerpazo; puras curvas bien trazadas, nalgas jóvenes y redonditas, ni un gramo de grasa en el abdomen y sus pechos dando brincos.
De pronto se corta la escena. En la siguiente, ella tiene sus rodillas en el asiento y los brazos en el respaldo del sillón. Pone cara de dolor, pero de ese dolor que se disfruta. Está recibiendo las acometidas acompasadas del muchacho, que se clava en su vagina mientras él le mira el culo. Él, con una mano la toma del hombro y con la otra le estruja la chichi derecha. Ella sigue rebotando con sus nalgas, en los muslos del respetable caballero. La cara es de sufrimiento, pero los gemidos son de placer. Al muchacho nomás se le ve entrar y salir del cuerpo de la morrita, hasta que de pronto se la saca y salpica sobre la espalda y glúteos de la princesa una nutrida cantidad de leche espesa. Ella se limpia con sus dedos y se los lleva a los labios sonriendo.
Obviamente para ese momento yo ya estaba completamente inspirada. Aun no encendía mi juguetito, pero mis dedos habían estado retozando con las imágenes que veía en la tele. Acaricié mis muslos, abdomen, senos, cuello. Busqué que cada parte de mi cuerpo experimentarla el apetito que poco a poco dejé crecer, hasta que la eyaculación en la película me obligó a tomar a Hércules, (Un dildo precioso que, sin lugar a dudas, ha sido el hombre más fiel y complaciente que he conocido en mi vida) y acercarlo a lugar donde me creció el deseo. Estaba tan lista que al primer contacto, Hércules me obligó a dar un grito de esos que nomás en la montaña rusa.
Cuando me levanté, ya varias historias cachondas habían venido a mi memoria, pero me habría parecido un egoísmo imperdonable no comenzar por contar justamente ésta. Neta que con estas películas, hasta crítica de cine me vuelvo. Eso sí, antes de comenzar a escribir, fui a lavarme las manos. Me choca dejar pegajosa mi compu.
Para no hacérselas larga (la historia, claro), es de esas películas que no se tratan de nada más que de darte el pretexto para consentir tus genitales. Empieza con una escena en donde está una niña muy guapa, acostada en un sofá y viendo la tele sola. De pronto entra un cabrón con una máscara de halloween y la chavita pega un brinco del susto. El barbaján se quita la máscara y resulta que es un amigo de la carnala de la güerita. Él se acuesta en el sillón dónde la rubia veía la tele y, mientras conversan, empieza a fajársela, así nomás, sin pedir siquiera permiso, como si sus piernas estuvieran de oferta y dando pruebas gratis. Le sobaba por aquí y por allá, mientras ella se dejaba consentir con una sonrisota de oreja a oreja (como en toda buena película porno). Supuestamente, desde luego, el bribón a quien se tiraba era a la hermana, pero como vio muy solita a la que veía la tele, pues no la dejó pa’ comadre.
A los pocos segundos, y sin que la nena opusiera la menor resistencia, las caricias se volvieron besos y las manos que se agasajaban en sus muslos terminaron quitándole los chones. En un santiamén el suertudo tiene en sus labios las jóvenes pero bien vulcanizadas tetas de la actriz. Él se las come con tanto entusiasmo, que parece decidido a volver a criarse en ellas. Unos minutos después la morrita se arrodilla y, como si buscara el fondo de sus anginas, engulle el enorme miembro del actor (quien, por cierto, la tiene muy bonita). Entre toma y toma la chavita ve a la cámara con mirada traviesa y ojitos llorosos, como retando a quien esté viéndola comerse tremendo pito. Da lengüetazos en los testículos, se lo mordizquea como si fuera un elotito tierno y luego vuelve a metérselo completo a los labios. La cámara se mantiene fija por un rato en el movimiento frenético del pescuezo de la muchacha, que clava sus uñas en los glúteos del complacido galán. De rodillas, a ella se le ve un cuerpazo; puras curvas bien trazadas, nalgas jóvenes y redonditas, ni un gramo de grasa en el abdomen y sus pechos dando brincos.
De pronto se corta la escena. En la siguiente, ella tiene sus rodillas en el asiento y los brazos en el respaldo del sillón. Pone cara de dolor, pero de ese dolor que se disfruta. Está recibiendo las acometidas acompasadas del muchacho, que se clava en su vagina mientras él le mira el culo. Él, con una mano la toma del hombro y con la otra le estruja la chichi derecha. Ella sigue rebotando con sus nalgas, en los muslos del respetable caballero. La cara es de sufrimiento, pero los gemidos son de placer. Al muchacho nomás se le ve entrar y salir del cuerpo de la morrita, hasta que de pronto se la saca y salpica sobre la espalda y glúteos de la princesa una nutrida cantidad de leche espesa. Ella se limpia con sus dedos y se los lleva a los labios sonriendo.
Obviamente para ese momento yo ya estaba completamente inspirada. Aun no encendía mi juguetito, pero mis dedos habían estado retozando con las imágenes que veía en la tele. Acaricié mis muslos, abdomen, senos, cuello. Busqué que cada parte de mi cuerpo experimentarla el apetito que poco a poco dejé crecer, hasta que la eyaculación en la película me obligó a tomar a Hércules, (Un dildo precioso que, sin lugar a dudas, ha sido el hombre más fiel y complaciente que he conocido en mi vida) y acercarlo a lugar donde me creció el deseo. Estaba tan lista que al primer contacto, Hércules me obligó a dar un grito de esos que nomás en la montaña rusa.
Cuando me levanté, ya varias historias cachondas habían venido a mi memoria, pero me habría parecido un egoísmo imperdonable no comenzar por contar justamente ésta. Neta que con estas películas, hasta crítica de cine me vuelvo. Eso sí, antes de comenzar a escribir, fui a lavarme las manos. Me choca dejar pegajosa mi compu.
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Crónicas robadas donadas.
On line
Regreso a las andadas.
Hoy me desafano de tanta cosa en la esuela. Ya extrañaba trabajar, así que desde mañana... estaré lista para volver a trabajar...
Besitos
Hoy me desafano de tanta cosa en la esuela. Ya extrañaba trabajar, así que desde mañana... estaré lista para volver a trabajar...
Besitos
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